28 de enero de 2018
Algo más
Imagina la aguja del fonógrafo
que ella decide pasar sobre este surco
que ella es la que hace la música que se escucha.
Lo puede demostrar
viendo que la onda sube cuando ella sube
y que baja cuando ella baja.
A veces distingue patrones en algo que le pasa,
como si fragmentos de su vida
se repitieran, se alternaran, con variantes.
A veces le parece sentir un concierto de voces
habitando algún lugar más allá,
expresándose a través de ella.
Ella realmente cree que hace la música que se escucha,
que si quisiera podría hacer sonar otra cosa
ya que entiende la mecánica del sonido.
Está ella, nos puede explicar,
en un universo,
sobre la que se marcan las huellas de su música.
No puede ver su futuro
para saber del surco completo ya trazado.
No puede ver más allá de su camino
para saber que su universo está en un disco.
No necesita saber de lo que realmente hay más allá
para explicarse su propia verdad.
Quizás en tiempos antiguos notó alguna mano que la puso allí,
pero ahora está sola,
con pocos recuerdos de aquellas eras.
Y la música sigue, y ella le da sentido a su vida de ese modo
aunque tú y yo sepamos
algo más.
Porque nosotros podemos ver más allá,
las cosas que ella jamás ha visto,
y ser como dioses que ella jamás entendería.
Y he aquí que nosotros sí hacemos nuestro destino,
y determinamos lo que nos ocurre en está vida.
Y he aquí que nosotros sí podemos explicar cómo funciona casi todo,
sin que nada más allá, sea necesario.
O es que acaso también podríamos saber
algo más?
15 de enero de 2018
El señor Jones
El señor Jones le tenía fobia a las peleas y situaciones conflictivas.
Él creía que era miedo a los golpes que podría recibir.
Pero un miedo así sería racional y lógico. No lo son las fobias.
El señor Jones se ponía muy ansioso aún ante la presencia de un pequeño reclamo en una tienda, o con las discusiones de niños estuvieran demasiado cerca. Le temía a pequeñas amenazas como esas.
Pero descubrí una contraparte inesperada que ni él había notado.
El señor Jones no tenía problemas con las amenazas grandes.
No sentía pavor ante una tormenta agitando a todo el mundo alrededor de él.
Las grandes amenazas no lo intranquilizaba. Para extrañeza de él también.
Eso cambió totalmente mi percepción de su situación.
Despertó en mi la pregunta de si sería posible que su miedo no fuera por ser golpeado, sino por dar los golpes.
De si habría algo que sólo su subconsciente conocía y temía dañar a alguien vulnerable.
Pero no a cosas como un huracán.
Él creía que era miedo a los golpes que podría recibir.
Pero un miedo así sería racional y lógico. No lo son las fobias.
El señor Jones se ponía muy ansioso aún ante la presencia de un pequeño reclamo en una tienda, o con las discusiones de niños estuvieran demasiado cerca. Le temía a pequeñas amenazas como esas.
Pero descubrí una contraparte inesperada que ni él había notado.
El señor Jones no tenía problemas con las amenazas grandes.
No sentía pavor ante una tormenta agitando a todo el mundo alrededor de él.
Las grandes amenazas no lo intranquilizaba. Para extrañeza de él también.
Eso cambió totalmente mi percepción de su situación.
Despertó en mi la pregunta de si sería posible que su miedo no fuera por ser golpeado, sino por dar los golpes.
De si habría algo que sólo su subconsciente conocía y temía dañar a alguien vulnerable.
Pero no a cosas como un huracán.
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